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Yoga para niños

Los beneficios del yoga para adultos son ya conocidos por la mayoría de la sociedad, pero no hace mucho se están reconociendo también los beneficios de su práctica en edad formativa:



Los niños que practican yoga incrementan su autoestima y conciencia de sí mismos, mientras generan paz interior y ejercitan el cuerpo al mismo tiempo. Si quieres recuperar la vitalidad que tenías cuando eras pequeño o pequeña, practica estos ejercicios junto a tus hijos. Te llenarás de energía mientras ellos canalizan y organizan su ilimitada vitalidad. Te tomará unos cuantos minutos hacer todo el set, pero te recomendamos que se preparen con ropa cómoda, un ambiente tranquilo y música relajante.

1. Vamos a empezar una aventura. Primero trotaremos a través de la selva. Ponte de pie y empieza a trotar. Levanta las rodillas muy alto cada vez y respira profundo. Estamos atravesando la tupida selva tropical. Nos mantenemos trotando por un minuto. ¡Para! ¿Qué animal puedes ver sobre ese árbol?

2. Es una serpiente. Vamos a la postura de cobra. Acuéstate sobre el estómago. Pon las manos debajo de los hombros. Estira los brazos y la parte alta del cuerpo hacia arriba. Lleva la cabeza lo más arriba y atrás que puedas. ¡Hhhhhssss!, te convertiste en una cobra. Mantente por un minuto en esta postura, estirándote lo más que puedas y haciendo ruido, hsssss, al exhalar. Ahora inhala y levanta la cola. Exhala y siéntate sobre los talones colocando la frente en el suelo. Las piernas están juntas y los brazos estirados adelante. Ahora inhala y regresa a la postura de cobra. Exhala y regresa a los talones. Continúa inhalando la cobra y exhalando de vuelta a los talones por un minuto.

3. ¡Wow!, monos juguetones a la vista. Empieza a imitar saltos de mono. Hazlo así: dóblate hacia adelante, pon las manos en el suelo con los pies un poco separados y las rodillas un poco dobladas. Ahora inhala y salta de tal manera que tus manos y pies se separen del suelo al mismo tiempo. Ahora exhala y cae de tal manera que tus manos y pies caigan al suelo al mismo tiempo. Tu cola se mantiene en el aire cuando caes. Muévete rápido y en tu sitio. ¿Tú puedes diez, veinte o tal vez treinta veces?

4. ¡Cuidado! ¡Apareció un jaguar! Siéntate sobre los talones. Coloca las manos en el suelo, justo enfrente de ti. Apóyate en las manos y lleva los hombros hacia tus orejas. Mantén los ojos bien abiertos, mirando fijamente hacia adelante. Abre la boca y saca la lengua tanto como puedas. Ensaya un ronroneo con la garganta mientras inhalas y exhalas. Continúa este ejercicio por unos minutos, sin detenerte. Recuerda mantener los hombros arriba. Siéntete muy fuerte.

5. Hemos llegado a un árbol muy alto. Vamos a tener que treparlo. Párate erguido levantando la rodilla izquierda y el brazo derecho. Estírate lo más que puedas. Ahora levanta la rodilla derecha y el brazo izquierdo. Sigue trepando el árbol, piensa en llegar arriba.

6. Desde el árbol hemos visto un río. Mira bien en el agua, hay un delfín rosado. Acuéstate sobre el estómago y estira los brazos enfrente de ti, fuera del suelo y juntando las palmas en postura de delfín. Levanta las piernas sin doblarlas y los brazos también. Para arquear tu espalda tendrás que usar los músculos de tu espalda y piernas. Ahora empieza a hacer palmas con las manos y a hablar como lo haría un delfín. Mantente así por un minuto y luego rueda sobre uno y otro lado de tu cuerpo. ¡Continúa!

7. Mira en la orilla, algo se mueve. ¿Ves esas criaturas pequeñas corriendo en la arena? Son cangrejos. Vamos entonces a la postura de cangrejo. Siéntate en el suelo con las plantas de los pies en el suelo lo más cerca que puedas de tus glúteos. Coloca tus manos detrás de ti y apóyate en ellas, levantando el cuerpo del suelo. Empieza a caminar manteniendo tu cuerpo fuera del suelo todo el tiempo. Ve en una dirección y luego en la otra.

8. ¿Qué vemos ahí? Otro pequeño amigo saltarín, es una rana. Vamos a acompañarla. Ponte en cuclillas con los talones fuera del piso y las puntas de los dedos de las manos frente a ti en el suelo. Inhala estirando las piernas, bajando la cabeza cerca de las rodillas y manteniendo los dedos de las manos en el suelo. Exhala y vuelve a colocarte en cuchillas. Continúa diez, quince veces. ¿Te sientes caliente? Ahora empecemos a saltar alrededor de la charca. Salta lo más alto que puedas y en tu caída vuelve directamente a tu postura de cuclillas. Continúa.

9. Ya estamos cerca de un poblado. Debe haber una casa por aquí pues vemos a dos de nuestros amigos animales: un gato y una vaca. Vamos a ponernos en cuatro patas, sobre nuestras manos y rodillas. Inhala mirando hacia arriba dejando que la espalda se curve: muuuuu... es doña vaca. Ahora exhala y lleva la quijada al pecho dejando que tu espalda haga una gran curva hacia arriba: miauuuu… es el señor gato. Continúa cambiando de una postura a otra, inhalando en vaca y exhalando en gato. Mantente por un minuto o dos y haz finalmente una última postura de vaca inhalando y luego soltando un gran ¡muuuuu!

10. Parece que llagamos a casa. Vamos a meternos a nuestra deliciosa camita. Se siente muy bien relajarse luego de una aventura animal, ¿verdad? Échate sobre la espalda con los brazos estirados a los lados. Simplemente respira y relájate con los ojos cerrados unos minutos. Relájate, suéltate, sueña.

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