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Saludo al Sol

Aquí te enseñaremos cómo realizar el saludo al Sol: 12 posturas especialmente diseñadas para llenarte de energía.



Si estás embarazada o acabas de dar a luz, puedes practicar esta rutina con las variaciones señaladas más adelante. Esta sencilla secuencia, además de generar calma, proporciona elasticidad y masajea todos los órganos del cuerpo.El saludo al Sol es una ofrenda al nacimiento de un día nuevo. En sánscrito se conoce como sūrianamaskāra: Sūria es el dios del Sol y namaskāra significa realizar reverencias. Por esta razón, tradicionalmente los yoguis lo realizan al amanecer para saludar al Sol naciente y despertar al cuerpo. Se trata de 12 asanas o posturas realizadas de manera dinámica y continua, alternando el estiramiento de la columna hacia atrás y hacia adelante. Además, la respiración debe ser sincronizada con cada asana; es decir, cada postura debe ir acompañada de una respiración alterna de inhalación y exhalación.

Antes de empezar:

  • Usa ropa cómoda y evita ingerir alimentos al menos cuatro horas antes de la práctica. Por eso, es recomendable que lo hagas al despertar (entre 5 y 10 veces), luego de haber descansado toda la noche. Sin embargo, también es un buen calentamiento para iniciar una práctica de yoga en cualquier momento, pues relaja la mente y prepara el cuerpo para las posturas siguientes.

  • Elige un espacio que te permita realizar las posturas con libertad. Puedes adecuar algún espacio que tengas en casa moviendo un poco los muebles: tu habitación, la sala o el jardín. Intenta ubicar tu mat de yoga o toalla en un lugar libre de ruidos. También puedes optar por acompañar tu práctica con música que te ayude a relajarte.

  • Recuerda que la respiración siempre debe ser larga y profunda, por la nariz.

  • Anímate a saludar al Sol todas las mañanas. Si recién empiezas a practicar yoga, recuerda que no se trata de una competencia ni de hacerlo perfecto; nunca fuerces tu cuerpo más allá de sus límites. El yoga es unión, balance y control: debes encontrar estos tres elementos en tu interior y en lo que tu cuerpo te permite lograr cada día, y comprometerte de manera consciente con tu práctica, tu salud y tu felicidad.

Cómo comenzar:

  1. Empieza en la postura de la montaña: pies juntos, cuerpo erguido y hombros relajados. Inclina ligeramente el mentón hacia el pecho. Inhala profundamente y, al exhalar, junta las manos en el corazón. Presiona firmemente las palmas una contra otra.

  2. Inhala y levanta los brazos, estirándolos hacia arriba. Dirige tu mirada hacia el cielo.

  3. Exhala y, manteniendo la espalda recta, lleva el cuerpo hacia abajo. Dirige tu mirada hacia los pies y, sin forzar, intenta colocar las manos en el suelo. Si estás embarazada, mantén las rodillas ligeramente flexionadas

  4. Inhala y mira hacia el frente mientras llevas la pierna izquierda hacia atrás.

  5. En la misma inhalación, lleva la pierna derecha hacia atrás y quédate en postura de plancha. Retén la respiración unos segundos. Si estás embarazada, baja las rodillas al mat y quédate en media plancha con los codos flexionados.

  6. Exhala en plancha o media plancha, y flexiona los brazos sin separar los codos del pecho. Apoya ligeramente el pecho en el suelo.

  7. Inhala en la postura de la cobra: mira hacia el cielo con la cabeza hacia arriba y arquea el cuerpo. Mantén los brazos ligeramente flexionados.

  8. Exhala y pasa a la postura del perro hacia abajo: levanta las caderas y, con la espalda recta, intenta apoyar la planta de los pies en el mat. Abre tus manos al ancho de los hombros y tus pies al ancho de las caderas. Dirige tu mirada hacia el ombligo. Mantén 4 respiraciones largas y profundas en estas postura.

  9. Si estás embarazada, flexiona las rodillas, dejando que tu bebé se apoye en los muslos. En lugar de mantener 4 respiraciones completas en esta postura, ve al niño: siéntate sobre los talones y abre las rodillas para darle espacio a tu bebé. Lleva la frente al suelo y estira los brazos hacia adelante. Relájate en esta posición con cuatro respiraciones largas y profundas antes de volver al perro hacia abajo con las rodillas flexionadas.

  10. Inhala y lleva la pierna izquierda hacia adelante. Luego, lleva también la derecha.

  11. Exhala y, manteniendo la espalda recta, inclina el cuerpo hacia abajo. Dirige tu mirada hacia los pies.

  12. Inhala y levanta los brazos, estirándolos hacia arriba. Dirige tu mirada hacia el cielo.

  13. Exhala y lleva las manos al corazón, inclinando ligeramente la cabeza hacia el pecho. Regresa a la postura final de la montaña.

  14. Ahora, repite el ciclo con la otra pierna.

La energía, el agradecimiento y la intención que le ponemos a cada día son muy importantes en el desarrollo de este. De hecho, dependiendo del humor con que nos hemos despertado en la mañana, nos relacionaremos de una forma u otra con aquellos que se crucen en nuestro camino. Por eso, si nos llenamos de energía al levantarnos, y antes de iniciar nuestras actividades rutinarias le decimos gracias al día por haber iniciado y al Sol por haber nacido, veremos que poquito a poco seremos personas más felices.

Namasté.

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