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Meditación para estar sana de pies a cabeza

Actualizado: 16 de abr de 2019

Esta meditación es una joya de la tradición yóguica del norte de la India. Te permite estimular lo más profundo de la mente, equilibrar el sistema nervioso y experimentar la fuerza de la meditación en tan solo 3 minutos.



Usaremos esta meditación para estimular el cerebro, los órganos internos y favorecer la salud del cuerpo. Te recomendamos que termines de leer las instrucciones antes de empezar.

Lo único que necesitas para comenzar, es ponerte ropa cómoda y ubicarte en un sitio calmado en el que puedas concentrarte profundamente. Realmente no es necesario acondicionar un espacio especial, esta meditación requiere poco espacio y tiempo. Idealmente, practícala en la arena, jardín o algún espacio al aire libre. Si esto no es posible, ubica cualquier espacio en el que no vayas a ser interrumpida por unos 5 minutos. Puedes intentarlo hasta en el baño.

Primero debes sentarte en una postura fácil (como indica la imagen, con las piernas cruzadas). Es importante que la columna se mantenga lo más recta posible para que el sistema nervioso que viaja por la columna vertebral se estimule correctamente. Si necesitas ayuda, puedes pegar la espalda -recta y cubierta, para no enfriarte- a una pared o puedes practicar la meditación sentada en una silla. También puedes probar sentarte sobre los talones o con las piernas estiradas y abiertas en forma de “v”, si lo encuentras más confortable.

Una vez que hayas encontrado la postura más cómoda y fácil, debes estirar los brazos a los lados, paralelos al suelo, con las palmas de las manos mirando hacia abajo. Es importante mantener esta postura sin doblar los codos, te ayudará cerrar los ojos y concentrarte profundamente en la respiración.

Presiona la base del dedo meñique con el pulgar (de la misma mano) y cierra el puño manteniendo el meñique por dentro. Sin doblar los codos, empieza a mover los brazos y las muñecas hacia atrás, dibujando círculos de unos 5 cm de diámetro. El movimiento debe ser ligero, haciendo, aproximadamente, un círculo por segundo.


Respiración:

  • La respiración debe ser lenta y profunda mientras te mueves. Con los ojos cerrados concéntrate en sentir el aire que entra lentamente por la nariz y llena tu abdomen relajado. Una vez que el abdomen está lleno debes seguir inhalando para llenar el pecho y, finalmente, sentir que el aire llega hasta las clavículas.

  • Al exhalar, el aire sale en sentido contrario. Primero se vacía la tensión producida por el aire en las clavículas, luego en el pecho y, al final, se vacía el abdomen, terminando con una ligera presión en el ombligo (si estás embarazada, no presiones).

  • Puedes practicar esta meditación 3 minutos, para experimentarla y puedas proseguir por 5, 7, 11 o 31 minutos si quieres perfeccionarla. Intenta llegar a practicarla por 31 minutos para disfrutar de todos sus beneficios. Lo recomendable es ir subiendo los tiempos paulatinamente.

  • Si antes de empezar respiras largo y profundo por unos minutos, tendrás la capacidad de hacer mejor la meditación y disfrutarla más. Al terminar, inhala profundo y estira aún más la columna y los brazos. Sostén, con el aire por dentro, todo el tiempo que puedas y exhala suavemente. Repite esta última instrucción 2 veces más y relájate al terminar.

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